Cómo hablar con el enfermo de Alzheimer

Año publicación: 
2000

Relacionarse con las personas con deterioro cognitivo puede ser fuente de malestar tanto para el cuidador como para el enfermo. Algunas pistas pueden ser útiles.

  • Utilice frases sencillas, no largas ni sobre temas que necesitan ser razonados. ¿Cómo te sientes, por qué haces esto? son frases complicadas.
  • Oriente mucho en el espacio y el tiempo: “hoy es lunes, es por la mañana, vamos a desayunar”.
  • No pregunte lo que ya sabe. Afírmelo. No diga: “¿te ha gustado la comida? Sino “¡qué buena estaba la comida!”.
  • Estimule a hacer las cosas directamente. No diga: “¿quieres dar un paseo?”, sino “vamos a dar un paseo” y después acepte el no, si lo cree conveniente.
  • Proporcione seguridad: sonría, tome del brazo, de la mano, etc.
  • No reproche ni compruebe los olvidos. No pregunte “¿no te acuerdas?” sino acepte que no se acuerda y recuérdeselo.
  • Hable como a un adulto, no como a un niño. Evite palabras y frases propias de la relación con los bebés y los niños.
  • No hable en plural cuando se quiere referir al singular. No diga “hoy tenemos buen aspecto” si quiere decir “hoy tienes buen aspecto”.
  • Es preferible que diga lo que debe hacer y no lo que no debe hacer. No diga “no te muevas del salón” sino “quédate en el salón”.
  • Muestre los objetos a los que se refiere, cuando pueda. Diga “te voy a pelar una manzana” (mostrándola) en lugar de preguntar ¿qué quieres de postre?
  • Ayude a reconocer a las personas. No diga “¿te acuerdas de mí, o de fulano?” sino: “soy...” o “ha venido Pedro” (señalándole).
  • Controle sus emociones y, cuando se canse ante las dificultades, pida ayuda no sólo para el enfermo, sino también para usted.