Articulos

¿Cómo lo vas a celebrar?

Esta es una pregunta que el coaching dialógico que estoy estudiando propone entre la batería de preguntas apropiadas para acompañar a una persona a desarrollar al máximo sus potencialidades y alcanzar sus retos personales con la ayuda de un coach: ¿cómo lo vas a celebrar? ¿Será que si no se programa la celebración, el reto atrae con menos intensidad? ¿Será que si no se celebra, no se ha terminado el círculo de un proceso de trabajo de desarrollo personal? En las diferentes formas de relación de ayuda, la dimensión celebrativa ha de ocupar su lugar.

Pero, ¿qué es celebrar?

Cuando se habla de celebración tendemos a imaginar fiestas alegres, movidas, en las que se olvidan por un momento las dificultades de la vida metiéndonos en una atmósfera de música, baile, bebidas y conversaciones agradables.

Acompañar a perdonar

Confieso que si analizara mi desarrollo personal, la categoría del perdón no la consideraría entre las más tempranamente integradas de manera consciente. Soy hijo de una cultura en la que creo que se ha devaluado una clave de salud tan importante como esta. He acompañado a un equipo de trabajo en estos últimos meses en el que hay serias heridas fruto de la relación y el trabajo, y he podido constatar que quizás lo que me pasa a mí se puede encontrar fácilmente en otras muchas personas.

Incluso una cierta tendencia de la psicología ha podido caer en la tentación de insistir en exceso en el no sentirse culpable. La culpa es mala. No hay que inocular culpa. A quien se siente culpable hay que acompañarle a que se libere de tal sentimiento. Como si no hubiera un sano sentimiento de culpa, racional y capaz de desencadenar mecanismos de reparación, de perdón, e incluso de reconciliación.

Escuchar al anciano

“Ahora nadie quiere quedarse con los viejos en casa. Todo el mundo los manda a las Residencias; ya no es como antes”, me decía el otro día Juani. Quería hacerme ver que prácticamente todas las personas mayores están institucionalizadas, y que eso era debido a la pérdida de los valores que llevaban antes a cuidar a los ancianos. Y creo que las cosas no son así.

Es un tema traído y llevado y a veces manido. En realidad, con datos recientes y fiables en la mano (INE), hay que decir que en 1998 el 38,4% de los mayores dependientes eran cuidados por las hijas, el 21,5% por el cónyuge y el 12,5% por los hijos, que sumado hace un 72,4%. Vamos, que la mayoría de los mayores que necesitan cuidados están en la familia, habiendo disminuido, además, el papel de los servicios sociales en la atención a los mayores que viven en la comunidad. No olvidemos que mayores tenemos cada vez más, siendo España uno de los países de Europa que más envejece.

Amor Sano - Sexo saludable

Luis se ha roto la muñeca. Ha ido al hospital y, ya se sabe. El yeso para una buena temporada. Se ha inventado una historia porque, en realidad, se la ha roto al dar un puñetazo en la pared y desahogarse después de una discusión con su mujer. Luis tiene rota la muñeca, pero tiene roto también un circuito en el sistema de manejo de su agresividad y, lo que es más gordo, tiene roto el corazón. Dentro de poco tendrá rota la pareja y la relación con su hijo de dos años porque está a punto de separarse.

¡Qué lío! Luis no es un impulsivo simplemente, o alguien que ha tenido mala suerte y se ha roto la muñeca en un pronto, que cualquiera lo puede tener. Luis es una persona muy inteligente y equilibrada, muy capaz profesionalmente. Tiene un cargo de responsabilidad que le lleva a controlar billones de pesetas (eso debe ser mucho y el cargo muy importante). Sin embargo, el amor con su pareja no es sano; más bien nunca hubo verdadero amor, según él.

Que se parece el mundo - Africa se cae

Mientras me dispongo a escribir estas líneas ha sonado el teléfono. Tan sólo hace una hora Juli y Filu acaban de tener una preciosa niña, esperada, querida, en un hermoso hospital de la ciudad. Y estaba yo en ese momento evocando aquella imagen del niño de siete días al que fui a acariciar y encontré muerto por un tétanos perinatal, en un cutre hospital africano. Yacía, cual bebé domidito, al lado de su madre y de otra niña, agónica, en manos del único enfermero del hospital, ebrio, que le intentaba transfundir sangre recién sacada de su madre, con claro aspecto de enferma de sida, naturalmente sin haberla analizado.

La rabia con la que llevo conviviendo desde que, siempre por motivos docentes, he visitado unos cuantos hospitales africanos, ha quedado contarrestada al saber ahora del nacimiento de Marta, que con tanta expectación esperábamos. Pero la sensación de que el mundo no puede continuar así, no puedo quitármela de encima.

Ante el telón del propio corazón - Autoconocimiento y ayuda

“Ahora no tengo miedo a estar solo. Ni a mirarme al espejo, ni a encontrarme con mis fantasmas. Los conozco. Son mis aliados. Pero es más fuerte lo positivo que he encontrado en mí”. Así se expresaba Rafael, médico, cuando, después de una serie de encuentros en nuestro Centro de Escucha San Camilo, confesaba haber renacido y encontrado la paz que no se daba a sí mismo desde la muerte de su mujer. Ahora es un magnífico ayudante de otras personas en crisis.

La máxima escrita en el frontispicio del templo de Delfos y que Sócrates hace suya (“conócete a ti mismo”), constituye el primer requisito para cualquier ayudante, agente de salud o social.

El autoconocimient, en efecto, es uno de los integrantes de la tan traída y llevada inteligencia emocional. Conocerse constituye un camino de preparación para ser un buen profesional de la ayuda.